¿Qué es un hacker de sombrero blanco?

Un hacker de sombrero blanco es un profesional de la ciberseguridad que usa sus habilidades de hacking con fines éticos y legales. Trabajan con el permiso de los propietarios del sistema para identificar y notificar vulnerabilidades de seguridad antes de que los actores maliciosos puedan aprovecharse de ellas.

Estos hackers éticos ofrecen total transparencia sobre sus herramientas y métodos, y revelan todas las vulnerabilidades que descubren a las partes responsables. Su trabajo ayuda a las organizaciones a reforzar sus defensas contra las ciberamenazas y las filtraciones de datos, así como a mejorar la protección en todo el perímetro de la red.


Hackers éticos: ¿quiénes son?

Tal vez hayas visto vídeos en los que alguien hace una prueba de caída con su móvil o un fabricante de automóviles realiza pruebas de impacto con sus coches. ¿Por qué lo hacen? Porque es muy importante conocer las vulnerabilidades de un producto, y para ello hay que someterlo a las peores situaciones posibles.

Al igual que los productos, las empresas también se someten a pruebas para detectar vulnerabilidades. Una de las más importantes es la prueba de hackeo, en la que se evalúa la resiliencia de una empresa frente a las amenazas de ciberseguridad. El hackeo de sombrero blanco es fundamental para identificar los puntos débiles en este proceso.

Entonces, ¿qué es un hacker de sombrero blanco? Las empresas contratan a hackers de sombrero blanco (también conocidos como «hackers éticos») para que detecten posibles vulnerabilidades en la seguridad. Para ello, el especialista usa el hacking ético para realizar pruebas de penetración (también conocidas como «pentest»), en las que se simulan ciberataques repetidos a los sistemas de una empresa. Es decir, los hackers de sombrero blanco utilizan los mismos métodos que usarían los ciberdelincuentes, como ingeniería social, virus, gusanos, ataques DDoS, etc., para que la prueba se acerque lo más posible a la realidad.

Seguridad de sombrero blanco para las empresas

La seguridad de sombrero blanco es una capa crucial en una estrategia de defensa moderna. El hacking ético es esencial para las empresas que desean protegerse de las ciberamenazas. Esto es lo que implica para tu negocio:

  • Pruebas de seguridad exhaustivas: Los hackers éticos realizan pruebas exhaustivas en tu infraestructura web y de red, y detectan fallos que tu equipo interno podría pasar por alto.

  • Protección proactiva y continua: Su trabajo no es una solución puntual, sino que buscan constantemente nuevas vulnerabilidades y ofrecen alertas tempranas.

  • Simulaciones realistas de ataques: Estos profesionales emplean técnicas de ataque que imitan el comportamiento real de los ciberdelincuentes, lo que les permite ofrecer información muy fiable.

  • Cumplimiento y confianza: Las iniciativas del hacking ético ayudan a las organizaciones a cumplir con normas como HIPAA o un RGPD al tiempo que crean una postura de ciberseguridad fiable.

  • Asesoramiento experto: Además de las pruebas, ofrecen recomendaciones prácticas para mejorar tus defensas y reducir el riesgo global.

Los hackers de sombrero blanco suelen trabajar como especialistas independientes o ingenieros de seguridad internos, y colaboran con las empresas para proteger los sistemas sensibles antes de que los atacantes puedan explotar sus vulnerabilidades.

Técnicas de los hackers de sombrero blanco

Los hackers éticos se basan en un conjunto diverso de métodos y herramientas de hacking de sombrero blanco para descubrir vulnerabilidades en sistemas y redes. Lo hacen solicitando permiso y con total transparencia. Algunas de las actividades de hacking ético más comunes son:

  • Escáner de vulnerabilidades: Analiza automáticamente los sistemas en busca de fallos de seguridad conocidos y configuraciones incorrectas.

  • Pruebas de penetración: Simula ciberataques reales para evaluar la capacidad de los sistemas para resistir las brechas de seguridad.

  • Ataque de ingeniería social: Pone a prueba el comportamiento humano mediante intentos de ataques de phishing o suplantación de identidad con el fin de identificar los puntos débiles en la concienciación sobre seguridad.

  • Pruebas de penetración de aplicaciones web: Analiza páginas web y plataformas online en busca de errores o vulnerabilidades, como inyección SQL o ataques de scripting entre sitios.

  • Análisis del tráfico de red: Supervisa e inspecciona los flujos de datos dentro de la red para detectar anomalías o actividades no autorizadas.

  • Pruebas de seguridad en redes inalámbricas: Evalúa las redes wifi y otras redes inalámbricas en busca de vulnerabilidades de seguridad, como un cifrado débil o puntos de acceso no autorizados.

  • Auditoría y descifrado de contraseñas: Intentos para descifrar contraseñas débiles o reutilizadas. (Usar un gestor de contraseñas para empresas puede ayudar a prevenir riesgos relacionados con las credenciales).

  • Ingeniería inversa: Descompone el software o hardware para descubrir fallos ocultos o analizar comportamientos sospechosos.

  • Análisis de código estático y dinámico: Examina el código fuente o las aplicaciones en ejecución para descubrir fallos de seguridad antes de la implementación.

Estas técnicas de hacking ético ayudan a las organizaciones a identificar y abordar las vulnerabilidades antes de que los actores maliciosos puedan explotarlas. De esta forma, los sistemas se mantienen más seguros y resistentes.

¿Cuáles son los principales objetivos de contratar a un hacker de sombrero blanco?

¿A qué se dedican exactamente los hackers de sombrero blanco? Como hemos explicado, las empresas contratan hackers éticos para mejorar su ciberseguridad y detectar brechas en los sistemas. Estas son algunas razones para contratarlos:

  • Para detectar vulnerabilidades en la red de la empresa. Un hacker de sombrero blanco utiliza las mismas técnicas que emplearía uno de sombrero negro. Si detecta alguna vulnerabilidad, informará al departamento informático para que la corrija.

  • Para comprobar las prácticas de ciberseguridad del personal. Los hackers de sombrero blanco pueden enviar falsos correos electrónicos de «phishing» a los empleados para ver cómo reaccionan. Se trata de un ejercicio excelente para poner al día al personal en materia de ciberseguridad.

Como ves, el objetivo principal de contratar a un hacker de sombrero blanco es mejorar la ciberseguridad de la empresa.

Tipos de hackers: sombrero blanco y sombrero negro

Entonces, si los hackers éticos se llaman hackers de sombrero blanco, ¿cómo se llaman esos malos de los que tanto se habla en los medios? Como cabría esperar, se les conoce como «hackers de sombrero negro».

La principal diferencia entre los hackers de sombrero blanco y los de sombrero negro son las intenciones y la motivación. Mientras que los hackers de sombrero blanco utilizan su pericia técnica para identificar y corregir vulnerabilidades de seguridad, los de sombrero negro la usan para explotar y manipular los sistemas en su propio beneficio.

Los hackers de sombrero blanco suelen ser contratados por organizaciones para poner a prueba la seguridad de sus redes y sistemas. Por el contrario, los hackers de sombrero negro actúan al margen de la ley y emplean sus capacidades para lograr acceder sin autorización a redes y sistemas informáticos. Sus motivaciones abarcan desde el beneficio económico hasta la diversión personal o el activismo político.

Conviene señalar que existe un área intermedia entre ambos tipos: los llamados «hackers de sombrero gris». Los hackers de sombrero gris pueden detectar puntos débiles en sistemas sin permiso, pero no tienen intenciones maliciosas y pueden poner sus descubrimientos en conocimiento de la organización de que se trate. Si bien sus acciones son técnicamente ilegales, suelen considerarse menos peligrosas que las de los hackers de sombrero negro.

El papel de los hackers de sombrero gris

También cabe destacar que existe un término medio entre el hackeo de sombrero blanco y el de sombrero negro, donde operan los hackers de sombrero gris. Los hackers de sombrero gris pueden detectar puntos débiles en sistemas sin permiso, pero no tienen intenciones maliciosas y pueden poner sus descubrimientos en conocimiento de la organización afectada. Si bien sus acciones son técnicamente ilegales, suelen considerarse menos peligrosas que las de los hackers de sombrero negro.

Los hackers de sombrero gris son figuras controvertidas ―pero en ocasiones valiosas― en el ámbito de la ciberseguridad porque, a pesar de su ambigüedad ética, a veces contribuyen a la ciberseguridad al exponer fallos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.

¿Qué son los hackers de sombrero blanco y los hackers de sombrero negro?

¿Cómo convertirse en hacker de sombrero blanco?

Lo primero es lo primero: para convertirse en hacker de sombrero blanco, es necesario ser un experto en ciberseguridad. Esto suele significar obtener un título en informática, ingeniería de hardware informático, gestión de bases de datos o campos similares.

A continuación, debes trabajar en este campo durante unos años para adquirir experiencia práctica. Después, podrás obtener una certificación de hacker ético y empezar a trabajar en esta profesión.

Hackers de sombrero blanco famosos

Algunos de los hackers de sombrero blanco más famosos han realizado importantes aportaciones al mundo de la ciberseguridad a través de actividades de hackeo éticas y han llegado a ser muy conocidos. A continuación exponemos algunos ejemplos de cómo trabajan los hackers de sombrero blanco:

  • Kevin Mitnick es quizás uno de los hackers de sombrero blanco más conocidos de la historia. En las décadas de 1980 y 1990, adquirió notoriedad por hackear los sistemas informáticos de importantes empresas y organismos gubernamentales. Tras pasar cinco años en prisión, Mitnick cambió de rumbo radicalmente y se convirtió en un asesor de seguridad de éxito. Su libro «The Art of Deception» («El arte del engaño») es una lectura obligatoria para quienes estén interesados en la ingeniería social.

  • Tsutomu Shimomura es un reconocido experto en seguridad informática que se hizo famoso en 1995 por ayudar al FBI a localizar y detener a Kevin Mitnick. También creó el primer sistema de detección de intrusión, que aún se utiliza actualmente para proteger redes del acceso no autorizado.

  • Dan Kaminsky es un investigador de ciberseguridad conocido por haber descubierto una vulnerabilidad importante en el Sistema de Nombres de Dominio (DNS) en 2008. El fallo, que podría haber permitido a un atacante redirigir el tráfico de internet a sitios web maliciosos, afectaba prácticamente a todos los usuarios de internet. Kaminsky trabajó con importantes empresas tecnológicas para solucionar el problema antes de que pudiera explotarse.

  • Charlie Miller y Chris Valasek son una pareja de hackers de sombrero blanco que salieron en las noticias en 2015 por hackear un Jeep Cherokee y hacerse con el control de la dirección, los frenos y otros sistemas importantes. Su investigación dio lugar a la recuperación de 1,4 millones de vehículos e impulsó un debate nacional sobre la seguridad de los coches conectados a internet.

Estos son solo algunos ejemplos de los muchos hackers de sombrero blanco que han contribuido significativamente al ámbito de la ciberseguridad. Al emplear sus capacidades para hacer el bien, han ayudado a que el mundo digital sea un lugar más seguro para todos nosotros.

Cómo alejar de tu empresa a los ciberdelincuentes

Antes de contratar a un hacker de sombrero blanco, tienes que hacer los deberes. Asegúrate de que tu empresa siga, como mínimo, estos cuatro consejos de seguridad online:

  • Instala un antivirus para minimizar el peligro de descargar ransomware y malware.

  • Instala cortafuegos sólidos, que ayudan a detectar virus y a evitar los ataques de malware y phishing.

  • Utiliza un gestor de contraseñas empresariales. Te ayudará a proteger los datos confidenciales de la empresa para que no caigan en malas manos.

  • Controla quién se conecta a la red: autoriza todos los ordenadores y dispositivos que quieras que se conecten a la red de la empresa para evitar los accesos no autorizados.